Es domingo y ya sobre las doce de la noche, el fin de semana ha sido muy duro, trabajo, trabajo y trabajo. Por fin acabé con el último cliente hace como media hora; entro abatido de cansancio a la habitación del hotel, estoy deseando darme un baño.
Mientras se llena la bañera me desnudo para estar mas cómodo, me preparo y saboreo una copa disfrutando también de un cigarrillo, ¡esto es otra cosa!, ahora si podré relajarme, estoy muy cansado y tan siquiera enciendo la música. No vacilo a la hora de meterme en el baño, estoy un rato dentro y apuro mi copa.
Mi cuerpo esta notando las largas horas del día, estoy tan relajado que siento como el sueño se apodera de mi, salgo de la bañera, me pongo una toalla en la cintura y me dirijo a la cama; me recuesto para intentar recuperar un poco de fuerzas, para secarme, pero el sueño ya se apodero de mi.
Entro en un estado de relajación que tan siquiera me puedo mover, cierro los ojos y hay estabas tu, en el borde de la cama, sonríes como siempre. Llevas puesto un conjunto de lencería fina negro, de esos que insinúan todo y tapan muy poco.
Estas radiante y tus ojos me miran fijamente, muy lentamente con un movimiento sensual te desabrochas el sujetador, tus pechos se me deslumbran esbeltos y con sus pezones erectos. Sigues moviéndote y tus manos se dirigen al tanga, deslizas por tus caderas tan pequeña prenda, estas enseñándome tu cuerpo desnudo, todo un cúmulo de pasiones.
Gateas por la cama y te encuentras mi sexo tapado, le descubres con impaciencia semi erecto y me das un pequeño beso en el, sigues besándome alrededor de mis partes hasta que con una mano pones mi pene recto, le miras y, sin un titubeo, le metes entero en tu boca. Tus labios presionan muy fuertemente y dos de tus dedos empiezan a subir y bajar por el, es tanto el placer que me estas dando que no puedo mas que agarrarme fuerte a las sabanas y demostrar mi placer con mis gemidos.
Estos animan mas tu actuación, pero ahora también juegas con tu lengua, la pasas por mi glande y mi cuerpo se estremece, acompasas mis gemidos con tus labios, tu lengua y esa mano que me masturba haciéndome perder el control de mi cuerpo, mis movimientos son incontrolables lo que dificulta tu intenso trabajo. Mi pene ya esta erecto y duro, tu sigues jugando con el, está en perfecto estado para entrar en tus entrañas.
Dejas mi pene y gateas mas arriba hasta ponerme uno de tus pechos en mis labios, le absorbo con mucha fuerza y das un gran gemido, cuando te suelto me pones el otro pecho y te realizo lo mismo, tienes los ojos cerrados, mi acción te a desencajado; te incorporas un poco para recobrar el aliento mientras yo sigo besando y lamiendo tus pezones.
Bajas una de tus manos a la altura de tu entrepierna, sujetas mi pene firme y dejas caer un poco tu cuerpo, para penetrarte tan solo con la punta, deseo que dejes caer todo tu cuerpo, pero tu te mantienes sin moverte, te incito a que lo hagas pero no te mueves, solo me miras y sonríes ante mi inquietud. No aguanto mas, por mi pene se resbalan tus jugos y yo estoy totalmente preparado, agarro tu cintura y levanto mi cadera hasta que mis testículos tocan tus labios vaginales.
Los dos gemimos de placer, la penetración ha sido plena y ahora soy yo quien no quiere moverse, siento mi pene presionado por tu cuerpo y, con tanta humedad, que apenas encontró resistencia al entrar en ti. Placenteramente yo no me muevo, pero tu quieres seguir con tan intensa sensación, dejo caer mi cadera al colchón y solo encuentro una respuesta, un beso tuyo en los labios.
Vuelves a realizar la misma acción, coges tu mano, la bajas a la entrepierna, enfilas mi pene, pero esta vez, dejas caer todo el peso de tu cuerpo sobre el; me estremezco ante la frialdad de tus movimientos, disfrutas con hacerme desear tu cuerpo, me vuelve loco el no poder poseerte entera y tu lo sabes. Muy despacio empiezas a moverte, haciendo que desee la rapidez de tus caderas, pero tu cara pícara me anuncia que no lo harás, quieres sentir todo mi pene como sube y baja por tu vagina. Esa sensación te excita y te da mucho placer. Yo resignado solo me queda que, con mis manos en tu pecho, haga que pierdas el control y des velocidad a tu cuerpo. No lo consigo con mis caricias y pequeños pellizcos en tus pezones, controlas cada movimiento; lo malo es que cada vez me encuentro mas excitado y el placer que me brindas es indescriptible.
Tu ritmo armonioso esta causando estragos en mi cuerpo, yo no puedo mas que gemir para mostrar tanto placer recibido y tu, con tus ojos cerrados, acompasas tus movimientos con pequeños gemiditos demostrándome que tienes controlado hasta eso. Que interminables movimientos, que pasión pones al apretar los músculos de tu vagina para atrapar mas mi pene, que placer recibido que mi cuerpo se descontrola en cada movimiento de tu cadera.
Todo esto solo puede llegar a un fin, pero prolongado, como tu quieres, lento y armonioso, haciéndome desear ese momento, inquieto pero satisfecho por tus movimientos. No descuidas que yo pierda la compostura, intento agarrarte fuerte pero apartas mis manos, es instinto nada mas, estamos acostumbrados a dar velocidad sin pensar que despacio se llega al mismo sitio. Disfrutando mas de cada momento, me rindo, solo me queda agarrarme a la cabecera de la cama y apretar muy fuerte cada vez que bajas y subes por mi pene, todo tu cuerpo.
El placer es tan intenso que mi cuerpo llega a entrar en trance, no tardaré mucho en correrme, por tu respiración compruebo que tu también estas al límite, pero sigues despacio, cogiste el mando hasta el ultimo momento, disfrutas con el simple hecho de poseerme como tu querías, despacio, pero tenso a la vez. Solo queda que mi cuerpo desfallezca de placer y te brinde todo mi flujo caliente, ese que te demuestra que ya no doy mas de si, que mi cuerpo no aguantó mas placer, que conseguiste mi gran trofeo, un orgasmo especial.
Algo caliente entre mis piernas me hace despertar de tan hermoso sueño, mi cuerpo sintió toda la pasión y placer que en el sueño estaba teniendo y reaccionó como suele hacer, todo mi semen estaba en mi pierna. Ahora estaba cansado y súper relajado, no podía ni moverme de donde estaba, solo respiraba acelerado y sin ganas de moverme. Me limpio con la toalla, la aparto de mi lado, y desnudo intento dormirme para volver a encontrarte en mis sueños.
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